La televisión de todos


Ayer un tren que iba de Madrid a Ferrol descarriló a la altura de Santiago de Compostela. Hoy es festivo allí, es el Día del Apóstol, y seguramente a muchos de los que iban en ése tren les movía su fe para ir a visitar la ciudad, una de las más hermosas que he conocido. El accidente es uno de los más graves que ha tenido lugar en la historia ferroviaria del país, pero no he venido a hablar aquí de los muertos, de los heridos o de sus familias, sino del tratamiento informativo que se le dio a la noticia por parte de la televisión pública.

Mucha gente ayer siguió la última hora del suceso a través de las redes sociales y la radio porque en la televisión sólo Intereconomía estaba hablando de lo que había pasado. La tele pública, ésa que es de todos, la que tiene que estar al servicio de los ciudadanos, estaba hablando del bebé real que nació hace unos días en Reino Unido y de la dimisión de Griñán y hasta una hora y media después no conectó con el lugar del accidente. Y cuando (¡por fin! ) lo hizo, estuvo repitiendo los mismos datos (hora y lugar a la hora a la que se había producido el accidente) durante más de media hora y poniendo las mismas imágenes en bucle una y otra vez. Cayeron en los bailes de cifras en cuanto a heridos y fallecidos, cifras que son tan caóticas cuando todavía se está trabajando en el lugar del accidente y un rato antes, en el canal 24 horas, ése al que muchos acudieron para enterarse de qué estaba pasando en Galicia, hacía una cobertura indigna de un medio público, con imágenes fijas de aficionados y vídeos de, incluso, un accidente ferroviario ocurrido en 2003, con un periodista locutando que ya no sabía qué decir.

Un poco de paciencia no hubiera estado mal. Esperar a tener más datos y seguir con la programación, avisando a la ciudadanía de que ésta se cortaría en el momento en el que se tuvieran más noticias, pero no. Las imágenes de heridos y fallecidos se sucedían y de las cadenas privadas es mejor ni hablar, porque en ningún momento se hicieron eco de la noticia durante el tiempo que duró su programación.

Ése es el periodismo al servicio de la sociedad que se ha llevado por delante esta crisis. Redacciones prácticamente vacías y escasez de medios técnicos y humanos para trasladarse al lugar de los hechos e informar debidamente, mediante fuentes oficiales. Los recortes hacen mella en los medios públicos y las teles privadas siguen sin apearse del burro de la audiencia. Ante esto, mucha gente se movilizó e indignó contra el periodismo y la cobertura pésima que se le estaba dando al acontecimiento, y quedó claro que la información pasa hoy en día por Internet.

Luego está el trabajo de la televisión Gallega, que movilizó a muchos ciudadanos para que fueran a donar sangre y estuvo informando al minuto de lo que pasaba, como las cadenas internacionales de la talla de BBC y CNN USA, hasta ellos lo hicieron mejor que TVE que en vez de “Líderes de información“, tendrían que cambiar su lema por “Tarde, mal y nunca“.

Un comentario sobre “La televisión de todos

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