No es sólo lo que dices, es cómo lo dices


A veces recibo correos de gente que me pide que visite su blog y que les dé mi opinión, porque hace tiempo que ven que sus estadísticas no suben, que por muchas entradas que escriban no consiguen llegar a más lectores y que ni sus posts se comparten ni sus contenidos gustan (al menos, aparentemente). Después de visitar sus blogs (tarde más o menos tiempo, siempre lo hago) prácticamente vi un problema común en todos ellos: las palabras.

Puede parecer una obviedad a estas alturas, pero las palabras son la esencia del contenido de un blog y el contenido, en un blog, es el Rey. No se trata sólo de escribir un post sobre un tema interesante, sino de hacerlo con las palabras adecuadas. Un lenguaje demasiado técnico puede hacer que el lector desconecte rápidamente de lo que está leyendo, así como las faltas de ortografía o el vocabulario demasiado escaso, pueden cambiar totalmente la percepción que un lector recibe de la entrada que lee y, en concreto, del autor que la escribe. Por eso hoy quería hablar del poder de las palabras. ¿Te quedas?

elpoderdelaspalabras

Este fin de semana compartí un vídeo en mi perfil de Twitter, que fue el que me inspiró este post. El vídeo fue creado por una compañía británica especializada en contenido y se convirtió en viral al poco tiempo. En él, se intenta transmitir la idea de que, utilizando las palabras adecuadas, todo nuestro mundo puede cambiar por completo. Os lo dejo por aquí:

El vídeo me transmitió enseguida la idea de que tan importante es lo que quieras transmitirle a tu público como el cómo se lo transmitas. Y trasladándolo al mundo del blogging, vi en él la excusa perfecta para lanzarte una pregunta a ti, que todavía te preguntas por qué tu blog no termina de despegar: ¿Estás usando las palabras correctas?

Para mí el lenguaje ideal que debe utilizarse en un blog, ha de ser claro, conciso y emocional:

Lenguaje claro:

No escribes para ti, sino para que otros te entiendan. El lenguaje que debes usar en cada post tiene que ser lo suficientemente sencillo (que no por ello carente de vocabulario) como para que el mensaje que quieres transmitir llegue de forma fácil a la mente del lector. Nada de figuras literarias enrevesadas o de escribir con un lenguaje clave que sólo entiendes tú. No hagas que el lector tenga que leer entre líneas para saber qué quieres transmitirle ni que tenga que hacer un esfuerzo para descifrar tu mensaje. Claridad y sencillez.

Lenguaje conciso:

Tienes que ir al grano. No conseguirás transmitir bien el mensaje que quieras trasladarle a tu lector, si te vas por las ramas. El tema que quieras tratar, puede ser brillante e interesantísimo, pero si no vas a lo que tienes que ir, si tu lector llega al final del post sintiendo que no se ha enterado de nada o si no has conseguido llegar a donde querías, por muy largo y bonito que haya quedado tu post, resultará totalmente inútil.

Lenguaje emocional:

Puede que tu lector haya llegado por casualidad a tu blog, pero es cosa de lo que cuentes y de cómo lo cuentes el que decida quedarse o volver. Tienes que conquistar el corazón de tu lector, tienes que hacerle ver que hay  alguien detrás de las palabras que está leyendo y que el esfuerzo, la ilusión y las ganas que pongas en cada post, se noten.

Una vez explicado esto, voy a darte algunos consejos para desarrollar este tipo de lenguaje, que quizá puedan serte útiles. Entre paréntesis, el tipo de lenguaje que potencia (LC, lenguaje claro; LCON, lenguaje conciso; LE, lenguaje emocional). ¡Que te sirvan!

1. Utiliza un vocabulario accesible (LC):

Sin demasiados tecnicismos ni demasiadas ni demasiadas envolturas. Piensa en cómo puedes decir lo que quieres decir de la forma más sencilla posible.

2. Evita las repeticiones (LCON):

Intenta no repetir el mismo concepto en diferentes frases. Trata de que cada cosa que escribes, aporte algo nuevo o te encamine hacia el tema en cuestión que quieres tratar.

3. Estructura tus posts (LCON): 

Una buena técnica para ir al grano y dar en el clavo, es estructurar tus posts antes de escribirlos. Piensa bien en las ideas que quieres transmitir y luego imagina cómo quedarían en un post perfecto. Puedes empezar de lo más general a lo más específico, o de lo más específico a lo más general.

4. Escribe a tu lector como si lo hicieras a un amigo (LE): 

A los lectores les gustan los autores transparentes y que se dirijan a ellos con naturalidad, como si lo estuvieran haciendo hacia un amigo. Crea tus posts como si se los tuvieras que explicar a alguien de tu entorno a quien aprecies, como si todo el que lo leyera tuviera alguna implicación personal contigo. Así conseguirás transmitir naturalidad y familiaridad.

5. Cuenta alguna anécdota (LE):

Por ejemplo, contar a tu lector cómo ha surgido la idea para una entrada, compartir tu experiencia en determinado tema del que quieras hablar o pedirle su opinión y que te cuente su experiencia, son formas de conectar con la mente y también con el corazoncito del lector.

¡Ahora te toca a ti!

  • La próxima vez que te propongas crear un post, apunta en un papel la idea principal que quieres transmitir y estructura el post en consecuencia.
  • No pienses en lo complicado que te resulta hablar del tema, piensa en cómo puedes hacerlo de la forma más simple y clara posible.
  • Entrena tu lenguaje haciendo una lista de diferentes formas de transmitir la idea principal. Y elige la que consideres más concisa para desarrollar tu post.
  • Escribe tu  post en forma de carta a alguien a quien aprecies, y luego quédate con las ideas que más te hayan gustado para el post definitivo.
  • Pide opiniones de gente de fuera antes de publicar tu post. Esto te ayudará a ver en qué fallas y en qué aciertas.

¿ESTE POST TE HA SABIDO A POCO? ¡ACCEDE A CONTENIDO EXLCUSIVO AQUÍ!

7 comentarios sobre “No es sólo lo que dices, es cómo lo dices

  1. Ana Nieto Morillo

    Un vídeo precioso e inspirador.
    Es tan importante la forma como el contenido, la apariencia es lo primero que la gente ve y por muy útil o maravilloso que sea el mensaje si el texto no es cómodo de leer y no causa ningún impacto no solo no será recordado, sino que probablemente ni siquiera sea leído.

    ¡Abrazos!

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