El poder de lo esencial (y lo que puede hacer por ti)


Hace tiempo yo era una persona ansiosa. Quería tenerlo todo, hacerlo todo, cumplirlo todo, cumplir con todos. Afortunadamente, me di cuenta a tiempo (¡antes de volverme loca!) de que una persona sola no puede hacerlo todo, tenerlo todo, cumplirlo todo y cumplir con todos, a no ser que tenga habilidades mágicas como la de estar en dos sitios a la vez o tiempo infinito, que no era exactamente de lo que yo iba sobrada. Fue entonces cuando me empecé a plantear el poder de lo esencial, y la capacidad que esto tenía para ayudarme a vivir una vida mejor.

Centrarnos en lo que realmente es importante, en lugar de intentar acaparar cuantas más cosas mejor, nos ayuda a fijarnos más en lo que es esencial para nosotros y menos en aquellas cosas que no lo son tanto. Por ejemplo: cuando tendemos a hacer de un pequeño problema toda una montaña, o cuando elegimos centrarnos en algún aspecto negativo de nuestra vida que, sin embargo, si aisláramos no sería ni tan grave ni tan relevante.

Hace tiempo que intento hacer de ese “esencialismo” un hábito en mi día a día. Así, cuando llegan los momentos en los que me siento realmente desbordada, pienso: “¿realmente es tan importante? ¿Realmente es tan grave? ¿Realmente es esencial para mí?”

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“Centrarnos en lo realmente importante, en lugar de intentar acaparar cuantas más cosas mejor, nos ayuda a fijarnos en lo que es esencial”

Lo reconozco: no es un trabajo fácil. Porque fijarnos realmente en lo esencial, en un mundo en el que vivimos y dependemos de muchas cosas que mucha gente podría calificar de nada esenciales, es complicado. Pero hay que hacerlo, cada uno desde su propia perspectiva, desde su propia vida, circunstancias y hábitos, tenemos que aprender qué es lo realmente importante. Sobre todo porque todo lo que no aprendemos, la vida se encarga de enseñárnoslo (a veces por las malas), para recordarnos lo que es esencial y lo que no. Así que mejor, aprenderlo por nosotros mismos, ¿no creéis?

Si tú también quieres empezar a trabajar para que este “esencialismo” forme parte de tu día a día, aquí van unos cuantos consejos:

1. Define lo que es esencial e importante para ti:

La visión de lo realmente importante y esencial, cambia de una persona para otra. Lo más importante, para centrarte en aquello que es así para ti, es definirlo. Lo mejor para hacerlo, es mediante preguntas: ¿qué cosa que forman parte de tu vida actual son importantes para ti? ¿Qué personas son esenciales en tu vida? ¿En qué ámbitos esenciales te centrarás más y darás tu 100% a partir de ahora?

2. Ten en cuenta el coste de oportunidad:

Vivir dándole importancia a lo esencial, nos lleva, inevitablemente a dejar otras cosas que no lo son tanto de lado. A esto se le llama, coste de oportunidad: aquello a lo que renunciamos para centrarnos en otra cosa. Nuestro tiempo es limitado y por eso, no somos capaces de hacerlo todo o de cumplirlo todo. Todo es cuestión de establecer prioridades y ver si lo que dejamos por el camino es realmente prescindible.

3. Libera tu tiempo, pero también tu espacio:

Aprender a centrarte en lo realmente esencial te llevará a crear tiempo en tu día para dedicarte a ello (sea una actividad, algo material o una persona). Haciéndolo, sacarás tiempo para ello, pero también liberarás el que dedicabas a cosas totalmente irrelevantes. En el caso del espacio, es algo parecido: si estableces un orden en un espacio determinado (tu armario, tu zona de trabajo), quitando de en medio aquellas cosas que no son esenciales para ti, será más fácil centrarte en lo realmente importante.

4. Deja de tener miedo a la elección:

Discernir entre lo que es importante para nosotros o lo que no, o tener que elegir entre dos cosas que son esenciales para nosotros (¡por supuesto que esto ocurre!) suele representar para nosotros un verdadero problema. Nos da miedo no hacer las elecciones adecuadas, emplear mal el tiempo que hayamos elegido invertir en una u otra actividad o equivocarnos, después de haber hecho una elección. Lo primero que tienes que hacer si quieres empezar a centrarte en lo realmente importante en tu vida, será precisamente eso: quitarte el miedo de elegir y sobre todo, quitártelo ante la posibilidad de equivocarte.

5. Aprende a decir sí (y también a decir no):

Cuando te centras en lo que realmente es importante para ti, pueden pasar dos cosas: que digas que SÍ y que digas que NO. Ya sea un plan para un sábado por la tarde, un nuevo trabajo o una actividad que conlleve tiempo y esfuerzo, sea lo que sea, tendrás que saber decir SÍ y también decir que NO. Si es importante para ti, abrázalo y arovéchalo, porque realmente merecerá la pena. Si es que no, di que no. Libérate del compromiso, del qué dirán y de lo mal que te sentirás por decirlo. A veces, simplemente, es necesario.

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