27 lecciones en 27 años

Hoy cumplo 27 años. Cuando hace unos años, me imaginaba mi vida futura, nada de lo que hoy forma parte de ella (o casi nada, porque hay cosas que nunca cambian) estaba ahí. Sin embargo, hoy todo eso (personas, vivencias, experiencias, aprendizajes, proyectos) es tan importante, que siento que ya no podría vivir sin ello.

No creo que sea quién para dar lecciones de nada (ni siquiera con este blog lo pretendo), pero siempre me he visto capaz de transmitir con facilidad las cosas que sí he aprendido en todos los ámbitos de mi vida. Por eso hoy, quería compartir contigo 27 lecciones valiosas que he aprendido en mis 27 años:

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1. Sé fiel a ti mismo. Nada vale tanto como para traicionarte. Permanece fiel a quién eres, a lo que quieres y sobre todo, no seas alguien que no quieres ser.

2. Aprende a decir no. Porque a veces tienes que marcar límites y no pasa nada.

3. Todo se puede conseguir, incluso lo que parecía imposible. Aunque nadie dice que vaya a ser fácil.

4. El sistema no te necesita. Así que no dependas de él para crecer.

5. La creatividad es un músculo y como tal, hay que ejercitarlo.

6. Cuando haces algo que te gusta se nota, y cuando no, se nota mucho más.

7. El miedo es algo común, natural e instintivo de todos los seres humanos. No te sientas especial por tener miedo. Normalízalo y sigue hacia adelante.

8. Por muy bien que creas que va todo, no lo valorarás de verdad hasta que pase algo que te empuje a hacerlo. Así que aprecia cada cosa que hay en tu vida hoy.

9. Tú eres la única persona que va a vivir tu vida. Por eso escuchar consejos está bien, pero después tienes que seguir tu instinto.

10. Cuantas más películas veas, cuantos más libros leas, cuanto más viajes, cuanto más abierto estés a todo lo que la vida te ofrece, más podrás crecer.

11. Tienes mucho potencial, pero tu tiempo es limitado. No pierdas un día más sin potenciarlo al máximo.

12. Las mejores personas no son las que dicen “todo saldrá bien”. Son las que dicen “esto se va a la mierda, pero yo me quedo”.

13. No seas egoísta. La vida es mejor cuando se comparte en todos los sentidos.

14. Da lo mejor de ti hasta el final, incluso cuando te sientas cansado o desmotivado.

15. Si hay algo de tu vida que no te gusta, trabaja para cambiarlo.

16. Cometer errores, estar triste, tener bajones y fallar está permitido, lo que no está permitido es rendirse.

17. Nunca es tarde si tienes voluntad.

18. La vida es injusta, pero aceptarlo no significa darnos por vencidos y no intentar cambiarlo.

19. Si crees algo, ya lo estás creando.

20. Malas personas, trepas, abusones y caraduras los hay en todos los sitios. Lo único que tienes que hacer es no dejar de creer en las personas por su culpa.

21. Deja ir a quien se fue y perdona a quien se marchó por su propio pie. La vida también es aprender a desprenderse.

22. Con la edad tus amistades se reducen en número, pero ganas en calidad.

23. Los amigos son la familia que eliges.

24. Tus padres, tus abuelos, tus mayores, han dado todo para enseñarte a vivir, para que hoy seas quien eres. Se merecen mucho amor y todo el respeto.

25. Tú eres tú, y ése es tu superpoder. No te compares con nadie y aprende a diferenciarte, a valorarte y a quererte, porque gracias a eso conseguirás grandes cosas.

26. Escribe cada día porque escribir mantiene la locura a raya. 

27. Lo que no aprendes por ti mismo, la vida te lo enseña (y a veces no por las buenas), así que procura aprender algo cada día de tu vida.

5 elementos que te están impidiendo crecer

Siempre, quizá porque mi madre me lo ha inculcado desde que era una niña, he buscado crecer un poco más. En casi todos los ámbitos de mi vida, siempre he querido aprender más, sentir más, ser mejor… No por pura ambición, sino casi por egoísmo: yo quería seguir creciendo, no quería estancarme.

Crecer implica muchas cosas, pero sobre todo implica aguantar el dolor, sacrificarte y aprender. Aguantar el dolor que supone sentirte pequeño, pensando que otros crecen, que avanzan y tú no; aguantar el dolor de dudar de ti y de tus capacidades. Aguantar el dolor del miedo. Sacrificarte porque no siempre los demás estarán de acuerdo con el camino que has tomado para crecer, porque probablemente el crecimiento vaya acompañado de trabajo y porque también conllevará tiempo, puede que mucho en ocasiones. Aprender porque si no aprendes, no es crecimiento. Crecer como persona, como profesional o como ser humano, implica aprender cosas que te posicionan en otro momento, en otra onda: ahora sabes lo que sabes y eres distinto que hace cinco años, ¿verdad?

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Sin embargo, y aunque a todos nos debería motivar crecer y el simple hecho de crecer debería ser suficiente objetivo, hay elementos que juegan en nuestra contra. Muchas veces, nos hacen salirnos del camino, nos hacen sentirnos incapaces, nos hacen dudar de nosotros mismos. Otras veces, nos aliamos con ellos y los convertimos en excusas. Y entonces sí, ya estamos perdidos.

Estos elementos son 5 y se llaman:

1. Duda:

Dudar de nosotros mismos y de nuestras capacidades, sobre todo cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas, es absolutamente normal y natural. Por mucha confianza que tengas en ti mismo, siempre habrá momentos en los que dudes. Dudarás de si estás preparado, dudarás de si estás haciéndolo bien o mal, dudarás de si serás capaz o no.

Contra la duda en uno mismo no hay más remedio que la autoconfianza y saber que, en cualquier momento, podemos cometer errores y fallar. Ser conscientes de nuestra propia debilidad nos hace, de alguna manera, fuertes en el fondo. Y eso es bueno para crecer.

2. Pereza:

Nos encanta retrasar las cosas. Sobre todo cuando vemos el final muy lejano. “Ya habrá tiempo”. “Ya llegará el día en que…”. “Algún día haré…”. Retrasar cosas, que probablemente impliquen el dolor, el sacrificio e incluso el aprendizaje que te comentaba antes, no es más que un síntoma de algo mucho peor, que puede volverse crónico y ser lo que nos impida avanzar durante toda nuestra vida: la pereza. El puñetero “Por qué hacerlo hoy si puedo hacerlo mañana” o el manido (pero cierto) “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Tú decides.

3. Falta de tiempo:

Este es el elemento que más influye en tu crecimiento y el que más susceptible es de convertirse en tu excusa. Simplemente por lo sencillo que es ponerlo como motivo de que no estamos haciendo nada. “No actualizo mi blog por falta de tiempo”. “No practico deporte por falta de tiempo”. “No hago X por falta de tiempo”. Y así sucesivamente… Una excusa que, a priori, nos autoconvence pero que, en el fondo, sabemos que es exactamente eso: nuestro comodín.

Pero en el fondo sabes, porque lo has conseguido en otras cosas a lo largo de tu vida, que si realmente algo te interesa, vas a por ello, sacas horas de donde no las hay y lo consigues.

4. Ambiente:

Muchas veces es el propio ambiente en el que nos movemos, el que nos impide crecer, el que nos limita, el que hace que desaprovechemos todo lo que podemos ser y el que hace que no estemos dando el 100% de nosotros. A veces es el ambiente el que nos hace mantenernos pequeños, discretos y en un rinconcito en el que no destaquemos. Esto se ve mucho en el mundo laboral y no puede ser más contraproducente.

Lo mejor que puedes hacer es detectar por qué ese ambiente te limita y, sobre todo, qué puedes hacer tú al respecto para cambiarlo.

5. Miedo:

Hace poco te conté que, si querías, podías transformar tu miedo en cualquier cosa. Hoy me reafirmo, y con más razón, porque probablemente el miedo es lo que, en la mayoría de los casos, te va a impedir crecer. Puedes tomártelo como algo normal, común a todas las personas, y tirar hacia adelante enfrentándote a él, o dejar que te paralice. Como en todo, al final tú eres quien decide.

7 palabras tóxicas que están saboteándote

Seguro que has escuchado hablar de las personas tóxicas. Y seguramente que si te digo que hay palabras tóxicas, que habitualmente utilizamos, y que en la mayoría de los casos sólo nos limitan y nos sabotean, no me creas. Pero es totalmente cierto.

Ya sea llevando a cabo cualquier tipo de proyecto, escribiendo en tu blog o en tu vida personal, hay ciertas palabras que, cada vez más, utilizamos como parte de nuestro día a día y nuestra rutina, sin darnos cuenta de lo dañinas que son para nuestra autoconfianza, para nuestra productividad o incluso para nuestra creatividad.

Hoy te traigo 7 ejemplos de esas palabras tóxicas (aunque hay infinitas). Creo que es necesario recordarte el poder que tienen las palabras, y sólo por el cambio que podemos generar en nuestra propia vida, en nuestra forma de hacer las cosas o en nuestra manera de abordar los problemas, merece la pena que las erradiques de t vocabulario. Aquí van:

1. Perfección:

Me considero una persona perfeccionista, en el sentido de que las cosas me gustan bien hechas y pulidas, y que además, sean fruto de haber dado el 100% de mí para conseguirlo. Sin embargo, también creo que la perfección no existe, que es una especie de utopía, toda una creencia limitante que, en la mayoría de ocasiones sóo sirve para retrasarnos o frustrarnos. Y eso hace que esta palabra sea una de las más tóxicas que existen.

2. Competitividad:

Antes de nada, hay que dejar claro que no está mal ser una persona competitiva. Tenemos el pensamiento de que, el hecho de que nos guste la competición, es una prueba de que siempre queremos ganar, quedar los primeros, quedar por encima del resto. Pero no es cierto. Lo que hace tóxica a la competitividad es llevarla al extremo de sentirnos fracasados cuando no nos toca ganar, cuando no hemos sido los mejores; o de perder la capacidad de reconocer los méritos y triunfos del resto.

3. Incapaz:

Todos nos hemos sentido incapaces de hacer algo alguna vez. De hecho, algunos somos incapaces de hacer ciertas cosas. Pero de ahí, a sentirnos incapaces antes ni siquiera de intentarlo, va un trecho. Retira la palabra “incapaz” de tu vocabulario.

4. Imposible:

Si algo he aprendido a lo largo de mi vida es que, que algo sea posible o imposible es un poco relativo, y depende más de los ojos del que mira la situación, que de la situación en sí. He visto cosas que eran imposibles y se han hecho posibles y he creído que era imposible lograr algo que después conseguí. Ahora simplemente la palabra imposible no me gusta, me parece demasiado imprecisa, demasiado relativa. En cambio, utilizo “poco probable” y me agarro a la posibilidad de que, si existe una pequeña oportunidad, por ínfima que sea, de lograr algo, ya merece la pena intentarlo.

5. Comparación:

En el caso de la comparación ya no es sólo la palabra, es el hecho en sí. Vivir constantemente comparándonos con los demás es una tortura. Siempre habrá alguien mejor que tú, que haga las cosas mejor que tú, que tenga MÁS de algo que a ti te falta… Entonces, ¿no hace todo esto que el hecho de compararse sea absolutamente improductivo? En todo caso, si vas a compararte con alguien, que sea contigo mismo, pero en mejor versión.

Existe al menos un rincón del universo que, con toda seguridad, puedes mejorar, y eres tú mismo.(Alduous Huxley)

6. Fracaso:

Hay conceptos a los que se les ponen palabras que ya de por sí, suenan absolutamente negativas. El fracaso, que perfectamente podría llamarse también “aprendizaje”, es una de ellas. Creo que la propia palabra hace que le tengamos más miedo todavía y en realidad, tampoco pasa nada por fracasar de vez en cuando. Siempre que aprovechemos esa “caída” para impulsarnos.

Mark Cuban dice: “No importa cuántas veces fracases. No importa cuántas veces casi sale bien. Nadie va a saber ni a nadie le importan tus fracasos, y tampoco deberían importarte a ti. Todo cuanto has de hacer es aprender de ellos y las personas que te rodean porque todo cuanto importa que salga bien una vez. Entonces todos podrán decirte la suerte que tienes”.

7. Excusas:

Las excusas no solo son tóxicas sino que son venenosas. Son lo más venenoso que puedes hacer por ti. Son todos esos pretextos que ponemos para no hacer algo que, generalmente, tenemos que hacer. A veces se disfrazan de “algún día”, “ya mañana” o “tal vez luego”. Cuidado con ellas.

¿Y tú? ¿Qué más palabras añadirías a la lista de “TÓXICAS”?