Cómo organizarte para llevar a buen puerto tus ideas

Piensa y planifica, pero ponle fecha a la acción. Si no, te quedarás sólo con la idea.

Llevar a cabo ideas o proyectos puede ser, hoy en día, una tarea de lo más complicada. El reto está en obviar el ruido que no nos deja escucharnos a nosotros mismos y que no deja que materialicemos nuestras ideas. El “cuando tenga tiempo haré esto” o “voy a empezar esto otro cuando tenga más tiempo”, terminan siendo frases recurrentes porque estamos demasiado ocupados centrándonos en lo urgente, en el día a día.

Entonces, ¿es posible llevar a cabo ese proyecto en el que tanto piensas? ¿Hay una manera de organizarse para llevar a buen puerto esa idea que tienes metida en la cabeza y que nunca empiezas? Sí. Maneras hay muchas, pero todas empiezan de la misma forma: tienes que sacar esa idea o ese proyecto o ese deseo de tu cabeza y hacer de ello algo tangible. Tienes que pasar a la acción para transformar una idea en un proyecto sólido. En definitiva, tienes que ponerle fecha a tu idea.

Hoy te traigo algunas ideas que pueden ayudarte a llevar tu idea a cabo y a la vez, organizarte para que no tener tiempo, las prisas o el día a día, no sean (una vez más) la excusa para no conseguir alcanzar tus metas.

1. No existe el momento perfecto:

Lo he buscado muchas veces. He hablado con gente que lo ha esperado incansable. Y nunca llega. No llega porque no existe. El momento perfecto, la situación perfecta, el instante en el que todos se conjura para que tú puedas ponerte manos a la obra, no llega nunca, porque no existe: tienes que crearlo. Debes dejar de esperar y pasar a la acción.

2. Pon tus ideas por escrito:

Las ideas y los proyectos, generalmente, tienen mejor pinta en nuestra cabeza de lo que, después, en la realidad, son. Es por eso que resulta imprescindible sacarlas de tu cabeza, hacer de ellas algo tangible, que puedas analizar. Una buena forma de hacer esto es tener un cuaderno donde vayas apuntando todas aquellas ideas, proyectos y objetivos que tengas en mente.

3. Tómate tu tiempo:

La clave de la organización está en el tiempo que le dedicamos. Una persona no es muy organizada porque haga listas interminables de cosas, sino porque se toma su tiempo para analizar aquello que tiene que hacer para lograr un objetivo, para marcar prioridades y sobre todo, para preguntarse los siguientes pasos a seguir. Para esto, puedes ayudarte de un mapa mental, que te ayudará a organizar tu idea o proyecto en diferentes fases. Es importante que lo hagas de manera que, de un sólo vistazo, puedas ver todo el proceso de creación y ejecución de tu idea o proyecto.

NOTA: Si te interesa conocer más sobre cómo elaborar este tipo de mapas, házmelo saber por comentarios o por Twitter. ¡Este tema da para toda una entrada!

4. Comparte tu idea:

Muchas veces no compartimos con los demás proyectos o ideas que queremos llevar a cabo. Hay mucha gente que dice que no lo hace porque “no quiere que se gafe” pero en realidad, la mayoría de las veces no lo hacemos por temor a lo que piensen otros sobre nuestra idea o sobre nosotros mismos. Sin embargo, compartir nuestras ideas o proyectos nos ayuda a avanzar en ellos, porque esas personas pueden aportarnos su propia visión o pueden alentarnos en momentos críticos o cuando nos sintamos atascados.

Me pasó cuando comencé a practicar yoga. Contarle a la gente que lo hacía, me motivaba para no dejar de hacerlo e incluso el apoyo de esas personas me ayudaba a ser más constante. Hablar de yoga me motiva para seguir haciendo yoga.

5. Anota tus progresos y logros:

Dividir un proyecto o una idea en pequeñas metas diferentes también puede contribuir a tu motivación. Es importante que a cada fase le pongas una fecha de ejecución y que seas consciente de tu propio progreso y de tus logros.

5 buenos hábitos al escribir

“Un primer borrador no tiene que estar perfecto. Tiene que estar escrito”

Aunque durante este año no haya escrito ni publicado nada en este blog, en realidad ha sido el año que más he escrito. Por mi trabajo, dedico la mayor parte del día a generar contenido y a escribir. Dedicar el 80% de tu tiempo a algo tan subjetivo, caprichoso y dependiente de la inspiración como la escritura, sin embargo, no siempre resulta fácil. Así que poco a poco, he ido desarrollando ciertos hábitos que he implementado a la hora de escribir y que pueden serte útiles a ti también.

Hoy te traigo 5 buenos hábitos para escribir, que son los que yo utilizo ahora. Si quieres leer más sobre escritura, aquí hay algunos posts que pueden resultarte interesantes:

1. No compruebes el móvil o el mail al escribir

Cuando te sientes a escribir, escribe. Elimina distracciones como el e-mail si estás en el trabajo o el móvil. Parece algo obvio, pero una notificación en medio de un párrafo clave o un e-mail con una nueva tarea que hacer, pueden arruinar por completo tu productividad. Una vez que acabes de escribir, consulta lo que te has perdido, establece listas de prioridades y pasa a la siguiente tarea.

2. Toma descansos

Es probable que te quedes sin ideas o que las tengas, pero que no te sientas ni con ganas ni con ánimos para desarrollarlas. Probablemente estás cansado porque ya has pasado mucho rato concentrado o porque eres incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Te sugiero que tomes descansos y los aproveches para hacer esquemas en un papel, tomarte un café o despejar la mente por unos minutos.

3. No edites mientras escribes

Hace tiempo en este blog te hablé de la figura del editor interior. Hacerle poco o ningún caso es algo que practico desde hace años. Es por eso que siempre acostumbro a escribir todo el texto de un tirón y a editarlo y pulirlo una vez está terminado. Te sorprendería al cantidad de tiempo que puedes ahorrar con este sistema, sobre todo si eres de esos que escribe cinco líneas y borra cuatro antes de empezar con la sexta.

4. No esperes que esté perfecto

Por pura definición, algo nunca podrá estar suficientemente perfecto. Esto no quiere decir, sin embargo, que no sea bueno o que no sea interesante. Los textos que escribas pueden no ser todo lo perfectos que imaginabas, pero están ahí, son reales, están terminados, y eso ya es mucho más de lo que mucha gente consigue.

5. Escribe con música

Es cierto que hay muchas personas que necesitan silencio absoluto para escribir. Yo era de esas personas. Necesitaba que todo estuviera tranquilo y silencioso para evitar dstracciones. Después descubrí que una buena manera de evitar las distracciones era ponerme cascos y escuchar música (a ser posible, instrumental). Poco a poco he ido incorporando este hábito y ahora escribo mejor con música que sin ella. Si no lo has probado, adelante. Te lo recomiendo sobre todo si te cuesta concentrarte.

Más ideas, más fácilmente

Las ideas son escurridizas. Las tienes, pero si no te esfuerzas en recordarlas, ceden su sitio en tu cabeza a cosas más importantes e inmediatas. Son un poco traicioneras, porque parecen muy grandes, muy geniales cuando las tienes en tu cabeza y después, sobre el papel, no son lo que parecían. Las ideas son inoportunas: no llegan cuando te sientas a escribir (en el caso de que, por ejemplo, seas escritor o tengas tu propio blog), llegan cuando estás en la ducha, cuando estás a punto de dormir y sobre todo, llegan cuando estás muy ocupado y no tienes tiempo para detenerte a darles forma. Las ideas son así. Tú crees que te pertenecen porque se te ocurren, aparecen en tu cabeza, pero en realidad, se pertenecen a sí mismas. Domarlas, dominarlas y convencerlas de que se queden para poder desarrollarlas, es de las cosas más complicadas que existen.

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“El mejor camino para tener ideas, es tener muchísimas ideas” Linus Pauling

La semana pasada estuve (de nuevo) ausente de este blog. Ahora que estoy mucho más ocupada que antes y que mis días se pasan volando, es cuando me surgen ideas para escribir, pero no tengo tiempo de hacerlo. ¿Qué puede hacerse en una situación así entonces? Lo mejor es anotar cada idea, sea o no brillante, que se te ocurra. Y luego, cuando el ritmo frenético del día a día te dé un respiro, toca sentarse a analizarlas, a estructurarlas y a darles formas.

Precísamente una idea que se me ocurrió en un trayecto en tren fue escribir sobre las ideas. Porque la falta de ideas suele ser muy frustrante, pero no lo es más que tener ideas y no desarrollarlas. Así que hoy te traigo algunas claves para mantener el nivel de inspiración alto y domar más fácilmente esas ideas revoltosas que van y vienen:

1. Distracción:

Cuesta creer que una de las claves para intentar concentrarte en tus ideas, sea precisamente distraerte. Pero es que muchas veces pasa que estamos tan obcecados con el hecho de no tener ninguna idea, que no podemos dejar de pensar en otra cosa. Y entonces nos bloqueamos y ya sí que la productividad del día no tiene ninguna salvación. Es mejor hacer otras cosas, distraerte y mantenerte ocupado, así dejas el camino libre de pensamientos negativos y bloqueo. Así tu mente fluye como tiene que fluir: de manera natural, sin forzarla lo más mínimo.

2. Apunta, apunta y vuelve a apuntar:

Tengo cuadernos empezados llenos de apuntes que, probablemente, hoy no carezcan de sentido para mí. Sin embargo, los tengo porque siempre los he llevado encima. Hay ideas, frases, hechos, fechas, contraseñas, recordatorios, citas célebres, títulos de libros, diálogos de películas, tareas… Nunca he sido buena teniendo un cuaderno para una misma cosa y, aunque le ponía mucha intención, todos terminan escritos por todos sitos con anotaciones desordenadas e inconexas.

Pero, aunque creas que esto no puede ser más contraproducente, en realidad es bueno porque, de vez en cuando, me pongo a repasar cuadernos que empezaron siendo SÓLO para una cosa y que terminaron siendo un batiburrillo de mil cosas. Y veo posts que se me ocurrieron en su día y que no llegué a escribir, o se me ocurren cosas que escribir acerca de la productividad cuando me encuentro una lista de tareas completa o me da por investigar sobre la razón por la que hacemos dibujos y rayajos mientras hablamos por teléfono o en una reunión. Y de ese cajón desastre, surgen ideas nuevas.

¿Por qué? Porque en su día llevaba ese cuaderno a mano y anoté todo aquello.

NOTA: A veces utilizo el móvil para apuntar ideas de estas que surgen cuando nadie las espera, pero sin duda, el método analógico de libreta y boli siempre ha sido más eficaz.

3. Tormenta de ideas:

Antes de escribir sobre casi cualquier cosa me hago con un papel y un boli y empiezo a apuntar todo lo que sé sobre ese tema, lo que han dicho otros, lo que saben los demás… Investigo, leo, releo, repaso y voy anotando todas aquellas cosas que me inspiran, que me van a ayudar a darle forma a mi idea. Esta técnica (aunque realizada en grupo es mucho más divertida) se llama brainstorming o tormenta de ideas y te ayudará, en más de una ocasión, a desbloquearte. Al final sólo tienes que elegir un tema y empezar a escribir todo lo que se te ocurra sobre él. Después, tendrás que buscar toda la información y datos posible y por último, toca sacar algo en claro de todo eso. Crémee: si lo has hecho bien, no te costará nada.

4. Deja de darle vueltas:

Puede que esa idea que se te ocurrió hace tiempo y con la que te mantienes ocupado la mayor parte de tu tiempo, pero a la que no hay manera de darle forma, no sea la idea adecuada. Tienes que aprender a saltar de idea en idea y sobre todo, a dejar ir aquellas que, por lo que sea, no tienen razón de ser, por mucho que parecieran brillantes en un primer momento. Tu tiempo es limitado y tienes que aprovecharlo procurando conseguir la máxima productividad. Deja ir las cosas que no tienen que ser. Quizá, dentro de un tiempo, le encuentres todo el sentido, pero mientras, emplea tu tiempo en cosas útiles.

5. Organízate:

Sé que este punto, después del número 2 en el que el caos campa a sus anchas por mis cuadernos, no tiene mucho sentido, pero en realidad sí que lo tiene. Una vez que comienzas a desarrollar tu idea, debes organizarte bien. Haz esquemas, mapas mentales o estructuras fáciles de cómo vas a desarrollar la idea y de cómo vas a darle forma. Es importantísimo que te organices: tardarás menos tiempo en desarrollar tus ideas, lo harás de forma más fácil (evitando quemarte) y al final, si encuentras un sistema de organización bueno, seguro que tu nivel de productividad, para casi cualquier ámbito de tu vida, mejorará.