De currículum básico a currículum brillante

Todos alguna vez nos hemos enfrentado a la tarea de poner al día nuestro currículum (o peor: crearlo de cero). Nos sabemos la teoría: datos personales, experiencia, educación, una foto en la que salgamos más o menos formales y decir que se nos da muy bien trabajar en equipo y que tenemos muchas ganas de aprender.

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Pero claro, si para casi todo en esta vida no cuenta tanto el qué dices sino el cómo lo dices, ¿cómo en un currículum iba a ser distinto? Hay formas muy distintas de expresar y aunar, en una hoja de papel, toda nuestra “carrera de vida” y lo más importantes: no todas son igual de acertadas. Y como quizá tú estés en ÉSE momento profesional en el que necesitas pasar de tener un currículum básico a tener un currículum brillante, hoy te traigo algunas ideas para dar el GRAN salto:

1. Añade cifras:

A veces los números dicen más que las palabras. Ser específico con las fechas o añadir algunas estadísticas de todos los proyectos y cargos, pueden ser formas de enriquecer totalmente un currículum.

2. Haz que sea visualmente atractivo:

Un reclutador puede recibir, al día, decenas de currículums. De ti depende que el tuyo destaque sobre los demás. Además, si lo haces visualmente atractivo, antes que el reclutador lea nada, ya tendrás algo que los demás no tienen: su atención. Olvídate de las clásicas, simples y sencillas plantillas de Word. Incluso para un trabajo formal, tienes que intentar diferenciarte siempre. Recuerda que un curríulum visualmente atractivo no es necesariamente informal o estridente. Recuerda:

  • Elige una paleta de colores atractivos, no demasiado estridentes, pero que combinen entre sí.
  • Que la tipografía que utilices, sea clara y sencilla, pero no manida o demasiado informal.
  • Utiliza recursos como símbolos, iconos, flechas o adornos sencillos.

3. Elimina tu dirección postal si vas a aplicar a ofertas de fuera de tu ciudad:

A veces a un reclutador le puede echar para atrás el hecho de que tengas que desplazarte mucha distancia para ir al trabajo. Generalmente, prefieren escoger gente que viva cerca del lugar de trabajo. ¿Cómo decidir cuándo quitar la dirección de tu currículum? Cuando tardes más de una hora en llegar al trabajo (por ejemplo, si vives en una localidad de tu provincia y buscas empleo en la capital). ¿Y qué decir, si en la entrevista te preguntan? Que está muy bien comunicado y muy accesible.

4. Editar las habilidades en función de las que requiera el puesto:

Si aplicas a una oferta y crees que cumples las habilidades requeridas por la empresa, no estaría de más que las incluyeras, si no están, en tu currículum. Adaptarlas según el tipo de compañía y oferta, también puede ser un ejercicio interesante.

5. ¿Conoces a alguien dentro de la empresa a la que aplicas? ¡Pídele una carta de recomendación!

Siempre es bueno incluir (aunque en absoluto es obligatorio, sobre todo, si no has trabajado antes), junto a tu currículum, una carta de recomendación de algún superior que hayas tenido en el pasado. Este efecto se multiplica si esa carta llega firmada de alguien que trabajó contigo y que, en la actualidad, trabaja en la empresa que busca candidatos. Los contactos son muy importantes a la hora de desarrollar tu carrera profesional, ¡no lo olvides!

Algunos errores que puedes estar cometiendo en tu currículum:

  • La información personal no está suficientemente trabajada: a veces, creemos que con incluir los datos personales es suficiente, sin embargo, cuanto más trabajes tu información personal, más conocerán los reclutadores de ti. Incluye una breve descripción de tu faceta profesional, perfiles en redes sociales, URL de tu blog o web o cualquier cosa que creas que puede aportar información de calidad y relevante.
  • Exceso de puestos no relacionados: piensa que lo que a un reclutador le interesa es la experiencia que tengas en el campo de la empresa para que aplicas. Un exceso de puestos que no estén relacionados pueden hacer, además de que tu currículum sea más tedioso y largo de leer, menos relevante. Intenta contar siempre los puestos más relevantes y destacar aquellos que tengan relación con el empleo al que quieres aplicar.
  • Correo electrónico profesional: olvídate de los correos que creaste con 14 años y que incluyen xoxo, morenitah o similares. Crea una cuenta de correo (tengo especial predilección por Gmail lo más profesional posible) e inclúyela en el currículum.

¿Por qué (y cómo) hacer un seguimiento de tus logros?

Hay muchas razones por las que deberíamos llevar un registro o un seguimiento de nuestros logros. Para empezar, porque siempre tendemos a darle más importancia a aquello que no conseguimos o a aquello en lo que fallamos o a aquello en lo que nos equivocamos. Y puede que no nos demos cuenta, pero poco a poco, esa actitud de centrarse sólo en lo malo, en lo poco, en lo insuficiente, en lo equivocado y, en definitiva, en lo negativo, puede tener un efecto absolutamente devastador para nuestra autoconfianza.

Llevar un registro de tus logros te ayudará, sobre todo, a tener el hábito de reconocer las cosas que haces bien, las cosas que consigues gracias a tu actitud o los objetivos que has logrado gracias a tu perseverancia o tus aptitudes. Y como puedo asegurarte que, el día que lo hagas, realmente vas a sorprenderte, hoy te doy algunas Claves para hacer un seguimiento de tus logros:

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1. Podrás “vender” lo que haces:

Cuando estás buscando un empleo o cuando alguien te pregunta a lo que te dedicas, a veces te resulta difícil contestar. Puede que no encuentres las palabras adecuadas para hacerlo, pero cuando se trata de venderlo, cuando se trata de hablar de ti y de describir aquello que haces y que haces bien, para dar razones por las que deberían contratarte o darte alguna responsabilidad más; es fundamental tener claro qué has conseguido hasta ahora, qué cosas haces bien o qué fortalezas debes destacar.

2. Emplea un sistema de registro rápido y accesible:

Puede ser una nota en tu móvil, una hoja del cuaderno que habitualmente uses para organizarte en el trabajo o una libreta que siempre lleves contigo. Lo importante es apuntar, siempre que ocurra o siempre que se te venga a la cabeza, aquellas cosas que suponen un logro para ti, aunque sean mejoras insignificantes o creas, a priori, que no tienen importancia. ¿Que te propusiste escribir diariamente durante un mes y lo has conseguido? Escríbelo. ¿Que cambiaste de trabajo y ahora te pagan más o tienes un mejor puesto? Escríbelo. ¿Qué tu vecino dejó de fumar gracias a que tú le motivaste? Escríbelo. ¿Que conseguiste algo de lo que no te sentías capaz? Escríbelo. ¿Que alguien te felicitó por algún trabajo que hiciste bien o por algún problema que resolviste? Escríbelo. Escríbelo. ¡Escríbelo!

3. Anota datos importantes:

A veces no solo cuenta el logro en sí, sino que la situación fue especialmente complicada o que el reto que se te puso delante, fue uno de los más difíciles a los que te has enfrentado. Escribir los motivos que llevaron a ese logro, el objetivo que tenías cuando hiciste lo que hiciste o los sentimientos que tenías en ese momento, hará que tu registro sea más completo.

4. Comprométete a hacerlo:

Una cosa es proponerte que a partir de ahora vas a llevar un registro de tus logros y otra muy diferente, llevarlo a cabo. Así que recuerda: para tener resultados, tienes que ser constante.

5. Relee de vez en cuando:

Cuando te encuentres en una situación difícil, tus logros te pueden hacer recordar cómo solucionaste otras situaciones complicadas antes, o te ayudarán a encontrar nuevas posibilidades. Releerlos de vez en cuando, te hará sentir más seguridad. Algunos de los momentos más adecuados para releer tu lista de logros pueden ser, por ejemplo, una entrevista de trabajo o una reunión importante.

6. Te aseguras de saber lo que vales:

Muchas veces pecamos de modestos o somos tan humildes que no sólo no reconocemos aquello en lo que somos buenos o se nos da bien, sino que además tendemos al autosabotaje, a hacernos pequeñitos, a no valorarnos lo suficiente. Olvídate de ello. A partir de ahora, sabrás lo que vales, porque tus logros te lo recordarán. Tus logros te ayudarán a encontrar un sentido o un motivo para seguir en esas ocasiones en las que te den ganas de rendirte, retirarte a una isla desierta y no volver a intentar nada nunca más. Porque, ¿cuántas veces creíste que no podrías conseguir o hacer algo y lo hiciste? Tantas como entradas tengas en tu registro de logros.

7. Registrar tus logros no te hace olvidar tus flaquezas:

Es importante que sigamos siendo conscientes de nuestras debilidades, de aquellas cosas en las que flaqueamos o que debemos mejorar. Esto no va a desaparecer porque empecemos a elaborar una lista de nuestros logros, sin embargo, ya no nos estaremos focalizando sólo en lo que nos falta, sino que aprenderemos a prestarle atención a lo que ya tenemos.

Lo que un entrenador de fútbol puede enseñarte sobre el liderazgo

No hace falta tener una gran experiencia en el mundo laboral para darte cuenta de una cosa: hay dos tipos de superiores en un equipo de trabajo: existen los jefes y existen los líderes. Ni los dos conceptos son la misma cosa, ni los equipos que gestionan ni los objetivos que consiguen son igual. Un jefe persigue objetivos y los consigue (o no) valiéndose de su equipo, pero no tiene por qué motivarles, ni por qué comunicarse con ellos de forma eficiente. Un líder persigue los mismos objetivos que un jefe, pero lo hace a base de transmitir una conciencia de equipo, con una comunicación eficiente y, sobre todo, horizontal y a base de motivación.

Si algún día me tocase dirigir un equipo, tengo claro qué tipo de superior querría ser. La capacidad de liderazgo es algo innato, pero que también se puede trabajar. ¿Y de quién podemos aprender, aunque no lo creáis? De los entrenadores de fútbol.

Quien me conoce (o si me sigues desde hace un tiempo), sabrá que no soy muy futbolera que digamos. De hecho, el fútbol no me gusta especialmente. Pero veo en los entrenadores de los equipos, sobre todo en algunos, algo que se puede extrapolar, a todos los niveles, a todos los ámbitos de la vida. Y es su capacidad para liderar un equipo y conseguir los objetivos.

Por eso, porque me gustaría que, el día de mañana, el mundo se llenara de líderes y no de jefes, hoy te voy a contar Lo que un entrenador de fútbol puede enseñarte sobre el liderazgo. ¡Anota!

1. Autoconocimiento:

Repito tantas veces lo importante que es conocerse a uno mismo para casi cualquier ámbito de la vida, que no resultaría raro que empezara a sonaros a cuña publicitaria. Pero es cierto: un líder debe conocerse a sí mismo. Conocer sus valores, para transmitirlos con claridad; conocer sus fortalezas y saber qué es aquello que debe mejorar. Porque su trabajo, al final, es hacer que las personas a las que dirige saquen lo mejor de ellas mismas, desde la humildad. Y eso sólo se consigue si tienes empatía y conoces cómo sacar lo mejor de ti mismo.

2. Asertividad:

Saber decir que NO cuando toque, marcar unos límities claros y exigir cambios de actitud o comportamientos determinados en busca de la efectividad. Para hacerlo, un líder debe valerse de la asertividad: un punto intermedio entre la agresividad y la pasividad. El líder manifiesta sus convicciones y defiende su autoridad, pero lo hace de forma consciente, directa y equlibrada. No tiene necesidad de herir o perjudicar, porque no transmite sus ideas desde la rabia o la ansiedad, sino desde la autoconfianza que le da creer en su propio criterio y en sí mismo.

3. Empatía:

Un equpo está formado por personas que sienten, que padecen, que tienen sus propias necesidades y sus propios valores, puntos de vista, ideas… Un entrenador que piensa en el equipo como un bloque y que no es capaz de identificar a cada uno de los jugadores que lo componen, no llegará nunca a nada. Un líder necesita conocer a las personas que forman su equipo, para tener la empatía suficiente como para ponerse en su lugar. Así sabrá en qué son buenos sus jugadores, cómo les puede motivar o conocer sus necesidades o aspiraciones, es la mejor manera de dirigirlas. Los jugadores son piezas individuales de un mismo engranaje y si alguna de las piezas falla, el engranaje también lo hará.

4. Visión para definir objetivos:

Es importante que un equipo tenga un objetivo común. Si cada uno de los jugadores mira por su propio bien y por sus propios objetivos, en lugar de mirar por los de todos, el equipo se acaba cayendo. El entrenador tiene que ser capaz de definir los objetivos para su equipo y asignar, a cada uno de sus miembros, una misión que al final, beneficie al conjunto. Tiene, por tanto que saber analizar la situación actual, plantear a dónde se quiere llegar, y elaborar una estrategia participativa para conseguirlo.

Está más que probado, además, que los objetivos a corto plazo suelen ser mucho más efectivos a la hora de mantener motivado al equipo. El famoso “partido a partido” del Cholo Simeone es un ejemplo claro de esto. Las derrotas se asumen como baches y los triunfos son pequeñas inyecciones de motivación, claves para conservar la fuerza y la motivación en el camino, a veces largo y tedioso, hacia un objetivo mayor.

5. Comunicación horizontal:

Cuanta menos jerarquía haya en un equipo, mejor. Obviamente, todo el mundo tiene claro quién es el líder, pero éste debe ser lo suficientemente cercano como para que los miembros de su equipo sean capaces de comunicarse con él abiertamente, de forma natural y sin ningún tipo de miedo ni opacidad que, a la larga, puede hacer que se resienta la relación entre entrenador-jugadores y a veces, entre los jugadores en general.

6. Autoconfianza y humildad:

Para llevar a cabo todas sus labores dirigiendo a su equipo, un líder tiene que tener la suficiente autoconfianza como para tomar decisiones, llevar a cabo ideas y ser capaz de transmitir esa seguridad al equipo. Un líder inseguro, sólo conseguirá transmitir incertidumbre a su equipo. Tiene que ser decidido, pero siempre democrático; y, a su vez, necesita tener humildad para reconocer, cuando toque, que se ha equivocado o que ha planteado mal cualquier estrategia. Un líder no es una persona que no se equivoca nunca, sino que actúa en consecuencia a sus decisiones, se responsabiliza de sus actos y admite sus errores sin intentar echar balones fuera (nunca mejor dicho :P).

7. Mantener la calma:

En los momentos de crisis, un líder no puede dejarse llevar por los sentimientos de frustración o enfado. La energía que él transmita, será la que le contagie al equipo y la que, tarde o temprano, recibirá. Por eso es necesario transmitir calma, incluso aunque sea para dar malas noticias, comunicar malos resultados o exigir responsabilidades a los miembros de su equipo.

8. Defender a su equipo:

Un líder tiene que dar la cara por su equipo. Tiene que defender la confianza que ha puesto en ellos y, del mismo modo que tiene que tener autoconfianza para dirigir al equipo, también debe tenerla para defenderles, en el caso de que una crisis fuerte. Nadie puede cuestionar la unidad del líder a su equipo, porque entonces empezarán a cuestionarla los mismos miembros del equipo.